Para los celtas, el Lughnashad que celebraban, más o menos, la noche del 31 julio, era el final de la etapa de fertilidad, el momento de agradecer las cosechas que les sostendrían durante el invierno. Una festividad para honrar a los dioses que les habían otorgado, una vez más, la posibilidad de sobrevivir a la época más dura del año.

Y yo me tengo que añadir a esa celebración, pues la cosecha de la inspiración está recogida, al menos en lo que a esta primera novela respecta.

Llega pues el momento del hasta luego y, especialmente, de los agradecimientos. Ahora mismo en la cabeza me bullen las vigas maestras que componen la segunda parte de esta aventura, pero eso no quita para que también me invada una sensación de vacío y, por qué no decirlo, de culpabilidad.

Una vez escuché al irrepetible Gabo que, cuando terminó de escribir “Cien años de soledad”, se sintió desamparado, huérfano, roto; porque los Buendía fueron sus amigos y compañeros durante todo el tiempo que tardó en dar forma a la novela. Y ahora, salvando las distancias, le comprendo.

A lo largo de esta aventura he sufrido ( y hecho sufrir) con mis personajes toda suerte de aventuras, dichas y desdichas. Todavía temo que la policía o los CSI vengan a pedirme cuentas por los cadáveres que he ido dejando por el camino, aunque prefiero centrarme en la vida que pude imprimirles y en lo que todavía les queda por vivir.

Quizá lo mejor de todo este proceso haya sido el aprendizaje. Este humilde proyecto me ha “obligado” a sumergirme en un mundo políglota (en castellano, inglés y gaélico) lleno de piedras que, a pesar de mágicas, me han hecho tropezar en más de una ocasión y convirtieron la rutina de investigación en algo gratificante y, ante todo, adictivo. Caí en un vicio que continúa aún hoy, rebuscando entre la arqueología para intentar comprender un poco mejor la historia no escrita que rodea esa Éire indómita y pagana que puebla mis sueños desde hace mucho tiempo.

Pero lo importante, puede que lo más importante, a esta alturas del periplo, sea saber agradecer los apoyos, los alientos que he recibido desde que un montón de notas sueltas me abordaron suplicando que osara convertirlas en historia.

Agradecida, en primer lugar, a mis abuelos y a mi tía por haberme inculcado esa pasión por la lectura, con la presencia perpetua de un libro en la mesita de noche y librerías plagadas de aventuras para llenar las tardes de vacaciones.

A mis padres por creer en mi, y recordarme que, para conseguir algo, el único límite era mi propia voluntad, y por demostrar ilusión en cada proyecto en que me embarco.

A mi hermana, por traerme Irlanda a casa, por enamorarse de mi isla y caminar por ella cuando yo no puedo. Tenemos cuenta pendiente al respecto, empezaremos por la música y, en cuanto los Tuatha Dé me dejen, caminaremos juntas por los escenarios de esta novela.

A mi compañero de ojos verdes, que me ha levantado en cada tropiezo y ha tenido más paciencia que el Santo Job mientras yo me sumía en los pozos del escritor; por creer en mi precisamente cuando yo no era capaz de hacerlo.

A mis chicas, que leyeron pacientemente cada capítulo antes de que salieran a la luz y se enamoraron de personajes y lugares.

A los betalectores que me ayudaron a mejorar la historia, a crecer como escritora y a enmendar errores para la segunda parte.

Y por último a ti, sí, a ti, que estas leyendo esto, que te has acercado a estas colinas rozadas por el viento para compartir el destino de mis personajes haciéndoles un hueco en tu imaginación.

Ahora, esta historia, ya es un poco tuya también.

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3 comentarios en “

  1. Enhorabuena Aurora. Puedes darte más que satisfecha por el resultado. Ha quedado una novela muy entretenida que consigue que empatices rápidamente con los personajes que aparecen en ella, además, hay que añadirle que nos enseñas como funcionaba la sociedad en aquella época tan alejada de nuestro presente, y yo como historiador, siempre agradezco este tipo de información.

    Un fuerte abrazo.

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    • Gracias. Si te soy sincera, esperaba tu opinión como agua de mayo pues, debido a tu profesión, tienes un punto de vista que va más allá del de sólo lector.
      Espero que la segunda parte te guste aún más, porque tiene mucha más Historia.

      Le gusta a 1 persona

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